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Ende ke el mundo es mundo, los relámpagos tiesos del Atlético Malampaguilla se retuersen en la quietud de las aguas calmas,
tan sólo interrumpíos por el grito lastimero del contratista Picola.
Las instantáneas ke akí se arrebujan son peasitos de eternidad que se sobreponen a la fugaz existencia del Atlético.
Abténganse aquellas que no estén acostumbradas a neuronas secas y falos tiesos.
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